¿No te molestan los ventajistas?. ¿No le arrancarías un brazo y abofetearías con él a todo aquél que te dice cosas como "esto te salió mal hecho así, tendrías que haberlo hecho asá"? Son los amos del pluscuamperfecto, los que desde la perspectiva del futuro nunca toman una decisión errónea. Como el Biff Tannen de regreso al futuro, el se hace rico en el pasado con el anuario deportivo comprado en el futuro. Solo que ellos no se hacen ricos, sólo engordan un ego inflado con aire cual burbuja.
También dan mucha rabia, para qué nos vamos a engañar, los que lanzan predicciones a diestro y siniestro. Son proclives al error en sus "rappeladas", y aprovechandose del vacío legal que ofrece las memorias poco dadas al ventajismo. Sin embargo, si su predicción da en el clavo (aunque esas situaciones se den en un porcentaje ínfimo) proclamarán a los cuatro vientos su acierto valorativo. "Ya lo decía yo", promulgarán. "No me incisteis caso", ladrarán. Y disfrutarán pensando que tienen una capacidad de deducción e intelecto superiores, para continuar con sus predicciones fallonas.
Una vez visto, todo el mundo es listo.
viernes, 10 de febrero de 2012
lunes, 30 de enero de 2012
Yo quería ser Clint Eastwood
Crecí con el deseo de seguir ese modelo de hombre. Deseaba ser un tipo duro, inabordable y casi insesible que siempre guardaba palabras certeras en su cartuchera. "Los chicos no lloran", decían, como si el cromosoma Y transmitiera la insensibilidad. Y yo me lo creía, y me tragaba mis sentimientos como quien trata de engullir una pastilla excesivamente grande. Forrado de chapa reflectante, cual hombre de hojalata, me propuse ocultar mi realidad y vender frialdad. Enajenaba a la persona que llevaba dentro.
Luego crecí y me dí cuenta de que Clint Eastwood era capaz de despertar emociones, que Loquillo era un duro sensible, o que Steve McQueen no era tan de piedra como parecía. Pero para entonces yo ya no era yo.
Luego crecí y me dí cuenta de que Clint Eastwood era capaz de despertar emociones, que Loquillo era un duro sensible, o que Steve McQueen no era tan de piedra como parecía. Pero para entonces yo ya no era yo.
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