lunes, 30 de enero de 2012

Yo quería ser Clint Eastwood

Crecí con el deseo de seguir ese modelo de hombre. Deseaba ser un tipo duro, inabordable y casi insesible que siempre guardaba palabras certeras en su cartuchera. "Los chicos no lloran", decían, como si el cromosoma Y transmitiera la insensibilidad. Y yo me lo creía, y me tragaba mis sentimientos como quien trata de engullir una pastilla excesivamente grande. Forrado de chapa reflectante, cual hombre de hojalata, me propuse ocultar mi realidad y vender frialdad. Enajenaba a la persona que llevaba dentro.

Luego crecí y me dí cuenta de que Clint Eastwood era capaz de despertar emociones, que Loquillo era un duro sensible, o que Steve McQueen no era tan de piedra como parecía. Pero para entonces yo ya no era yo.