martes, 29 de noviembre de 2011

Robin Hoods inversos

Me llama la atención que una de las medidas que se proponen para salir del bache económico sea la de incentivar el gasto. Que la gente -aquella que cada vez tiene menos- gaste dinero y circulen los euros. Vale, la teoría es buena, pero el problema es que nuestro sistema es un sistema 'Robin Hood inverso'. Le quita el dinero a los pobres para dárselo a los ricos.

Es inevitable. Por cada euro que gastamos, irremediablemente un alto porcentaje acabará en manos de alguien que ya tiene muchos más euros. Los pequeños comercios tienden a la extinción en favor de los grandes (por ejemplo, si compras en Mercadona en lugar de la frutería del barrio, esos dineros acabarán "la butxaca" del Mr. Villarreal). Y aunque vayas al pequeño comercio, por una simple cuestión de precios, éste comprará seguramente su materia prima a un gran distribuidor, con lo que los billetes también se dirigirán igualmente a una caja registradora que no cría telarañas precísamente. Siempre, siempre, siempre, por H o por B, una gran empresa se acabará embolsando buena parte de tu dinero.

Es inevitable, así es el sistema capitalista, el de la libre competencia. Un ejemplo: A mi padre, que tiene un pequeño negocio, Coca-Cola le vende las botellas de dos litros a más de 2€, mientras que Mercadona las oferta a cerca de 1'50€ -y obviamente obtiene beneficios de ese euro y medio-. Cosas de la compra industrial. ¿Cómo se compite contra eso? Comprensiblemente, mi progenitor compra en casa de los Roig para después revenderlo. ¿Consecuencia? Del dinero que pagas en su tienda un porcentaje se va a Coca y otro a Merca. Así, un americano y un valenciano se hace un poquito más ricos con cada clin-clin de la caja registradora.

A lo que iba. ¿De qué sirve que los que ya tienen poco dinero lo gasten?, ¿no habría que hablar más bien de incentivar el gasto de los ricos? Vale, la idea de que paguen más impuestos está muy bien, pero corremos el riesgo de que decidan no pagar sus impuestos en España. Digo yo que lo suyo sería encontrar la manera de que el dinero de los ricos pase a los pobres. Y que los primeros no se sientan castigados.

¿Favorecer la venta de Ferraris artesanales?, ¿Perlas criadas en piscifactorías agrocomunitarias? No sé, la solución. Si la supiese sería premio Nobel de economía, y no lo soy. Aún.

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